La mercería que Nora Beatríz «Beba» Caseros abrió en Puerto Madryn fue el comienzo de distintos proyectos textiles y artesanales impulsados por sus hijas.
Beba empezó con la venta de ropa e insumos de mercería. Sus hijas pasaron buena parte de su infancia en el local y Mariel, la mayor, cosía ropa para muñecas durante las tardes. Más adelante confeccionó prendas para ella y les enseñó a sus hermanas.
«Siempre ya de antes de los 15 años, así que después ya empezaba a hacerse ropa ella, a enseñarle a las hermanas. Atendían el negocio también, ponían broches todas», recordó Beba. Al comercio también se acercaban vecinos en busca de materiales escolares y elementos para confeccionar.
Con el tiempo, la propuesta sumó talleres de costura y actividades de manualidades, bordado y tejido. Hoy, Silvana está a cargo de la mercería, mientras sus hermanas sostienen emprendimientos vinculados con los rubros textil y artesanal.
«El ejemplo de nuestros padres fue que siempre teníamos que trabajar. Cada una tiene un emprendimiento y todo eso lo generamos gracias a la enseñanza de ellos de no aflojar», señalaron las hijas. También valoraron el acompañamiento de Beba durante su crianza y el desarrollo de sus proyectos comerciales.






