Bahía Bustamante, a 250 kilómetros de Trelew y a 180 de Comodoro Rivadavia, nació en la década de 1950 como un poblado dedicado a la recolección y el aprovechamiento de algas marinas. Tras un derrame de petróleo en 1982, la actividad entró en declive y, desde 2004, el antiguo complejo se dedica al turismo de naturaleza y la producción orgánica.
El desarrollo fue impulsado por emprendedores como Folmer Fauring, Bernardo Mayer y Lorenzo Soriano, de origen español. Soriano promovió la recolección de algas para extraer coloides utilizados en cosmética —entre ellos, el fijador Malvik— y agar-agar, empleado en las industrias alimenticia y farmacológica.
La empresa llegó a adquirir 80.000 hectáreas y exportó a Asia. También levantó viviendas para más de 400 empleados. El poblado tuvo escuela, iglesia, comisaría, taller y proveeduría.
En 1982, un derrame masivo de petróleo en altamar afectó la biodiversidad de la bahía. El vertido dañó la alga Gracilaria, cuyo deterioro se profundizó con la pesca industrial de arrastre. La escasez de materia prima llevó al abandono progresivo de las instalaciones.
Desde 2004, los descendientes de Soriano reconvirtieron el complejo en un destino de turismo de naturaleza de alta gama y producción orgánica, que recibe visitantes de distintos lugares del mundo. La propuesta de hospedaje prioriza el contacto con la fauna marina y la tranquilidad de la costa patagónica.






