A unos 28 kilómetros de Sarmiento, miles de troncos, ramas, semillas y hojas fosilizados muestran cómo era la región hace aproximadamente 65 millones de años. El sitio es conocido como Bosque Petrificado Sarmiento o Bosque Petrificado José Ormachea.
El primer hallazgo se registró en 1927. Aunque la materia orgánica desapareció, los restos mantienen detalles de sus vetas, formas y texturas. Durante la petrificación, la sílice disuelta en el agua reemplazó las células orgánicas.
En aquel tiempo, la Patagonia tenía un paisaje diferente al actual, con bosques húmedos, ríos y pantanos. Allí crecían coníferas, palmeras y helechos primitivos. Las corrientes arrastraban los árboles caídos, que quedaban cubiertos por sedimentos y ceniza volcánica. Luego, el agua con minerales penetró en la madera y, con el paso del tiempo, la erosión del viento y la lluvia dejó los restos al descubierto.
Durante décadas, el yacimiento no tuvo protección. En 1970, 43 años después de su descubrimiento, comenzó a organizarse como área de conservación. Más tarde fue declarado Monumento Natural para evitar el deterioro del lugar y la extracción de piezas.
La reserva tiene actualmente una superficie de 1.832 hectáreas y también protege fauna autóctona, entre ella guanacos, pumas, zorros grises, gatos monteses y piches patagónicos. El sitio cuenta con un sendero interpretativo de 2,4 kilómetros, miradores hacia el Valle Lunar y un centro de interpretación.






