Un videojuego desarrollado por investigadores del CONICET y la Universidad Nacional del Litoral (UNL) será evaluado en pacientes que atravesaron un accidente cerebrovascular (ACV). El proyecto se lleva adelante en el Instituto de Matemática Aplicada del Litoral (IMAL), en Santa Fe.
La iniciativa se llama «coAR.BCI» y está liderada por la investigadora Victoria Peterson. Es una interfaz cerebro-computadora que capta señales eléctricas mediante electroencefalografía de superficie y las convierte en acciones en la pantalla.
Al imaginar un movimiento, la persona hace que un avatar lo reproduzca. La respuesta visual apunta a estimular la plasticidad cerebral y la formación de nuevas conexiones neuronales en personas con dificultades graves para controlar sus movimientos.
La herramienta permite ejercitar la intención de movimiento incluso cuando no es posible realizarlo físicamente, a diferencia de las terapias que dependen de la capacidad corporal residual. Además, cuenta con un algoritmo de coadaptación basado en inteligencia artificial, que aprende del usuario y ajusta el entrenamiento según su estado emocional, su fatiga y sus progresos.
Luego de las pruebas de laboratorio con voluntarios sanos, el proyecto se prepara para avanzar con pacientes. Tras un primer acercamiento en 2024, el CONICET concretó en 2026 un acuerdo con el Instituto Fleni para realizar estudios con personas en fases agudas y subagudas de un ACV.
Los protocolos bioéticos ya fueron aprobados e inscriptos en ClinicalTrials.gov. El personal médico recibió capacitación para utilizar el equipamiento y el equipo científico espera a los primeros pacientes para iniciar los ensayos clínicos formales.

