Las diferencias dentro del Gobierno afectan tanto el ritmo de las negociaciones con gobernadores como la agenda legislativa, mientras se acercan compromisos parlamentarios y tratativas electorales previas a 2027.
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, interviene para mediar en la discusión. El ministro de Economía, Luis Caputo, impulsa avanzar con los gobernadores provinciales que mantienen una buena relación con la Casa Rosada. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y su primo Eduardo «Lule» Menem, en cambio, proponen postergar las conversaciones. Los armadores territoriales leen esa falta de definiciones como una victoria táctica propia.
Las diferencias también alcanzan la hoja de ruta legislativa. Sin consenso, siguen sin avanzar el Presupuesto 2027, una reforma electoral y el proyecto de la Ley de Malvinas. Si no se resuelven, los desacuerdos internos podrían condicionar el futuro de la gestión.
Las distintas posiciones quedaron a la vista durante el tratamiento en Diputados de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Para destrabar su aprobación, el oficialismo aceptó cambios, entre ellos la reincorporación de restricciones a la compra de tierras que habían sido impulsadas por el kirchnerismo. También se negociaron artículos de la nueva Ley de Discapacidad y se desactivaron proyectos sobre morosidad promovidos por Unión por la Patria.
El secretario de Hacienda, José Luis Daza, reconoció públicamente que el texto aprobado difería de lo que pretendía la Casa Rosada.
En el Gabinete hay distintas miradas sobre esas concesiones. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, la ministra Patricia Bullrich y los Menem defienden la flexibilidad y la negociación como herramientas para reunir los votos necesarios.
En cambio, Luis Caputo y el asesor presidencial Santiago Caputo rechazan modificar las iniciativas oficiales. Consideran que hacer concesiones a los bloques aliados puede desvirtuar el espíritu original de las reformas.






