Las reservas en salones infantiles cayeron en promedio un 40% interanual, de acuerdo con relevamientos de cámaras del sector. Propietarios y administradores describieron la situación como la más compleja desde la pandemia y señalaron que muchas familias no concretan las contrataciones por falta de recursos, incluso cuando las tarifas se mantienen congeladas.
El incremento de los alquileres comerciales, los servicios públicos y los insumos llevó a numerosos espacios a cerrar definitivamente. Los que siguen en actividad enfrentan dificultades para sostener las reservas y modifican precios y servicios.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un festejo estándar con animación, catering básico y uso de las instalaciones cuesta entre $450.000 y $690.000 en barrios como Caballito, Palermo y Belgrano. En Almagro, hay propuestas integrales cercanas a los $489.000. Para dividir el costo del alquiler, algunas familias organizan «cumpleaños compartidos» con compañeros de escuela.
Los salones también achicaron sus prestaciones: eliminaron o flexibilizaron la cafetería libre y los lunchs para adultos, y algunos permiten que los padres lleven sus propios termos. En ciertos casos, las gaseosas de primeras marcas y las bebidas alcohólicas fueron reemplazadas por dispensers de jugos o por la compra individual en una barra.
Otra alternativa son los festejos al aire libre en plazas y parques, con tortas caseras, lonas y animación independiente, como opción de menor costo frente al alquiler de un salón infantil.






