La reciente presencia de dirigentes del STIA y SICONARA en una misma mesa de reuniones fue interpretada como una señal de unidad entre ambos gremios y reabrió el debate sobre el impacto de una posible interrupción de la actividad pesquera.
El planteo advierte que las trabas a la salida de barcos o a la apertura de plantas procesadoras podrían frenar la producción, reducir el movimiento económico y afectar las fuentes de trabajo vinculadas al sector.
En caso de una detención total, dejarían de operar tanto las embarcaciones como las plantas. Como alternativa, se propone que las conducciones sindicales prioricen acuerdos que permitan sostener la producción y la continuidad laboral.






