Montañas, bosques, lagos y estepa rodean a Esquel, en el noroeste de Chubut. La ciudad y sus alrededores ofrecen actividades de aventura, caminatas y propuestas gastronómicas para que cada visitante organice el viaje según sus intereses.
Frente a la costumbre de llenar las vacaciones de reservas, recorridos y horarios, otra posibilidad es elegir algunas actividades y dedicarles tiempo, sin intentar conocerlo todo en una sola visita.

Distintas formas de conocer
Una excursión, una caminata o un rato para contemplar el paisaje pueden ser parte del recorrido. Ricardo Niseggi, chofer de una reconocida agencia de remises, traslada a diario a visitantes entre el aeropuerto y la ciudad. “Es impresionante cómo cambia la gente cuando llega, y cuando se va. Regresan a sus hogares mucho más relajados”, cuenta.


En kayak por Los Alerces
En el Parque Nacional Los Alerces, una travesía en kayak une el Lago Verde, el río Arrayanes y el Lago Futalaufquen. Durante el trayecto, las aguas turquesas, las aves, los cambios del bosque y las montañas acompañan la navegación.
La experiencia también incluye relatos de quienes viven en el parque desde hace generaciones, una ronda de mate y sabores con historia. Martín Capllonch, guía de kayak de Frontera Sur, describe el efecto del entorno: “La gente acá toma conciencia de que está en un lugar único en el mundo, se siente en el medio de la naturaleza y baja mil cambios”. Las salidas que menciona son de hasta 12 personas e incluyen historias y leyendas.


No hace falta contar con experiencia previa en remo: la actividad está a cargo de prestadores especializados. La propuesta invita a atender al agua, los sonidos del bosque y las montañas que rodean el recorrido.
Senderos y actividad deportiva
Para quienes buscan movimiento, Esquel y sus alrededores tienen senderos con distintos niveles de dificultad y más de 30 sendas de trekking. También se puede hacer mountain bike, cabalgatas y otras actividades de turismo activo.
El calendario deportivo suma carreras y encuentros para quienes quieren participar de un desafío, superarse o conocer nuevos escenarios. Otras opciones son pedalear por paisajes cordilleranos, hacer una excursión o combinar una actividad al aire libre con una tarde en la ciudad y un té galés.


Cada visitante puede elegir cómo organizar la jornada: navegar, salir en bicicleta, participar de una carrera o quedarse en la ciudad. No hay una sola manera de conocer Esquel ni es necesario reunir todas las actividades en un mismo viaje.
Productos y cocina regional
La gastronomía local incluye cordero, trucha y hongos de pino y ciprés, además de recetas y saberes transmitidos entre generaciones y vinculados con distintas nacionalidades.

En la ciudad conviven más de 20 colectividades y una oferta que abarca comida árabe, té galés y tortas fritas patagónicas. Una comida después de una caminata o una pausa para probar productos de la zona pueden ser parte del paseo, sin quedar necesariamente entre dos excursiones.

Un recorrido a medida
La visita puede alternar aventura y descanso, o reservar actividades para un próximo viaje. Las opciones permiten acercarse al paisaje, la cultura y los sabores de la región de distintas maneras.






