El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, solicitó al Gobierno nacional el traspaso de tres tramos de las rutas nacionales 3 y 25 para que la Provincia pueda realizar obras de recuperación. La inversión prevista asciende a $70 mil millones de fondos provinciales.
El plan comprende más de 115 kilómetros. Incluye un sector de la Ruta Nacional 25 entre Trelew y Dolavon, y dos tramos de la Ruta Nacional 3: uno entre Comodoro Rivadavia y el empalme con la Ruta Provincial 27, y otro entre la estancia Laguna Grande y ese mismo empalme.
Las obras contemplan nuevas carpetas asfálticas, reparación de fisuras y deformaciones, trabajos en banquinas y drenajes, y señalización horizontal definitiva. El plazo estimado para cada intervención es de 18 meses.
“solicitamos formalmente a Nación el traspaso de estos tres sectores clave para que la Provincia pueda hacerse cargo directamente de las obras”, afirmó Torres. También sostuvo que “es fundamental que avancemos en esta iniciativa para evitar que el mal estado de las rutas nacionales siga poniendo en riesgo la vida de los chubutenses y de las miles de personas que vienen a visitar nuestra provincia”.
El gobernador indicó que “estamos dispuestos a destinar una inversión provincial histórica de $70 mil millones para recuperar más de 115 kilómetros de rutas nacionales y mejorar sustancialmente las condiciones de seguridad vial”. Sobre los corredores, señaló: “Tanto la Ruta 3 como la Ruta 25 son arterias estratégicas para la producción, el turismo y la conectividad de Chubut. Su estado actual demanda una intervención urgente y una respuesta concreta para los miles de ciudadanos que merecen viajar seguros”.
Torres agregó: “con recursos propios y una planificación inteligente, queremos hacernos cargo de las obras que hacen falta: nuevo asfalto, reparación de deformaciones, señalización y acondicionamiento de banquinas. Porque los chubutenses no pueden seguir esperando para tener las rutas seguras que se merecen”.
Ruta Nacional 25: Trelew–Dolavon
El tramo previsto va del kilómetro 28,51 al 56,29, tiene una extensión aproximada de 28 kilómetros y demandaría $15 mil millones. El proyecto incluye una carpeta de concreto asfáltico en caliente de cuatro centímetros de espesor y 7,70 metros de ancho total: una calzada de 6,70 metros y banquinas pavimentadas de 50 centímetros por lado.
También se prevé fresar los sectores deteriorados para corregir ahuellamientos, sellar fisuras y realizar bacheos superficiales. Los trabajos incluyen el acondicionamiento de banquinas enripiadas de 2,50 metros, la recuperación de los drenajes existentes y la demarcación horizontal definitiva.
Ruta Nacional 3: Comodoro Rivadavia–empalme con la Ruta Provincial 27
La intervención abarcaría 32,62 kilómetros, con una inversión estimada de $23 mil millones. Se colocaría una carpeta de concreto asfáltico en caliente con asfalto modificado, de cinco centímetros de espesor, y se aplicarían tratamientos para corregir deformaciones y evitar nuevas fisuras.
El plan contempla fresado y reposición de sectores dañados, sellado de grietas, bacheos superficiales y acondicionamiento de banquinas de entre dos y 2,50 metros, según las características de cada sector. Además, incluye compactación de terraplenes, construcción de cordones cuneta, protección de taludes con gaviones y colchonetas, recuperación de drenajes y señalización horizontal definitiva.
Ruta Nacional 3: Laguna Grande–empalme con la Ruta Provincial 27
El tercer tramo comprende 54,43 kilómetros y requeriría una inversión de $32 mil millones. Se proyecta una carpeta asfáltica en caliente con asfalto modificado, de cinco centímetros de espesor y 7,70 metros de ancho, con banquinas pavimentadas de 50 centímetros a cada lado.
En los sectores que lo necesiten se realizarían fresado y reposición de carpeta, sellado de fisuras, bacheo superficial y relleno de grietas. El proyecto también prevé tratamientos para reducir la reaparición de fisuras, banquinas enripiadas de 2,50 metros, acondicionamiento de los drenajes existentes y demarcación horizontal definitiva.
La propuesta busca mejorar la circulación y la seguridad vial en esos corredores, además de extender la vida útil de la infraestructura y reducir la necesidad de reparaciones de mayor magnitud en los próximos años.
