Elsa Pavón, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, murió este jueves a los 90 años. En 1984 consiguió la restitución legal de su nieta, Paula Logares, en el primer caso judicial que aplicó el Índice de Abuelidad.
Pavón vivía en La Plata y continuaba su militancia por los derechos humanos. La búsqueda de Paula marcó un hito jurídico y científico en el país.
El secuestro de su familia
El 18 de mayo de 1978, en Montevideo, Uruguay, secuestraron a su hija, Mónica Grinspon; a la pareja de ella, Claudio Logares; y a Paula, que tenía 23 meses. Mónica y Claudio fueron trasladados clandestinamente a la Argentina en el marco del Plan Cóndor. Estuvieron cautivos en centros clandestinos de detención de la provincia de Buenos Aires, entre ellos la Brigada de Investigaciones de San Justo y el Pozo de Banfield. Ambos continúan desaparecidos.
Tras el secuestro, Paula quedó en manos del entonces subcomisario de la Policía Bonaerense Rubén Lavallén y de su esposa, Raquel Leiro, quienes la inscribieron como hija propia con documentación falsa. Mónica estaba embarazada, por lo que Pavón también buscó durante toda su vida al nieto o la nieta que habría nacido en cautiverio.
La búsqueda y la restitución
Después de la desaparición de su familia, Pavón se organizó con otras mujeres que atravesaban situaciones similares. En julio de 1983, una denuncia anónima recibida por Abuelas de Plaza de Mayo permitió localizar a Paula en la ciudad de Buenos Aires, donde vivía con la identidad falsa que le habían asignado.
Con el regreso de la democracia, en diciembre de 1983, la Justicia debía establecer el vínculo biológico entre las familias y los niños apropiados cuyos padres seguían desaparecidos. Abuelas promovió el desarrollo del Índice de Abuelidad junto con especialistas como la genetista estadounidense Mary-Claire King y el médico argentino Víctor Penchaszadeh. El método permite determinar vínculos de filiación a partir de muestras de sangre de abuelos y tíos.
En junio de 1984, los análisis confirmaron que Paula era hija de Mónica Grinspon y Claudio Logares, y nieta de Pavón. El 13 de diciembre de ese año, la Justicia ordenó restituirle de inmediato su identidad. Fue la primera vez en el mundo que pruebas de ADN se aceptaron como evidencia decisiva en un caso de apropiación de menores.
Un legado institucional
El caso de Paula contribuyó a la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG). En 1987 se sancionó la Ley 23.511, que estableció ese organismo público para conservar los perfiles genéticos de familias que buscan a sus hijos y nietos. Más de un centenar de personas apropiadas durante la dictadura recuperaron su historia y su derecho a la identidad.







