El aumento de los gastos operativos y un consumo más selectivo reducen la rentabilidad de los centros de estética. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, algunas profesionales cerraron sus locales ante las subas de alquileres y expensas y comenzaron a atender en sus domicilios.
La desocupación en los principales ejes comerciales porteños llegó al 10,7% durante el segundo cuatrimestre de 2026, con 1.388 locales vacíos, de acuerdo con datos del Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA).
Propietarias de salones también registran más ausencias y cancelaciones imprevistas. Tratamientos que muchas clientas hacían cada mes, como el perfilado de cejas, el lifting de pestañas y la masoterapia, ahora se realizan cada 45 a 60 días o se postergan. Para sostener la demanda, algunos centros ofrecen financiación propia y descuentos por pago en efectivo.
Insumos y tarifas
Geles, cartuchos para depilación definitiva y equipos de aparatología son algunos de los insumos del rubro que se importan. Las variaciones cambiarias dificultan fijar precios de referencia. A eso se suman los aumentos de electricidad y gas, necesarios para operar equipos láser y de radiofrecuencia y realizar tareas de esterilización.
Durante el segundo semestre hubo nuevos ajustes en los servicios de belleza de manos. La manicuría tradicional parte de $12.000 y el esmaltado semipermanente cuesta entre $25.000 y $38.000.
El capping en gel o acrílico va de $30.000 a $45.000, mientras que las uñas esculpidas y las extensiones en Soft Gel cuestan entre $35.000 y $60.000. La belleza de pies se ubica entre $25.000 y $35.000; el retiro de productos, entre $9.000 y $12.500, y los diseños o cristales, entre $2.000 y $5.000 por uña.






