Guillermo Quiroga, secretario general de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), negó las acusaciones en el juicio oral y público que se desarrolla en Rawson ante la jueza Karina Breckle. Está imputado por presuntamente transferir más de $22 millones desde cuentas del gremio a cuentas personales y familiares para afrontar gastos ajenos a la función sindical.
El dirigente habló después de los alegatos finales y no respondió preguntas. «Soy inocente», afirmó. También sostuvo que fue víctima de una «condena social» antes de que se resolviera el proceso.
Cuestionamientos a la investigación
Quiroga cuestionó al Ministerio Público Fiscal y apuntó especialmente contra el fiscal Omar Rodríguez. Afirmó que se divulgaron detalles antes de la apertura formal de la investigación y calificó de «celeridad asombrosa» el avance de la causa, que comenzó con una denuncia presentada el 17 de julio de 2023, en un contexto electoral.
Según sostuvo, la denuncia buscó debilitarlo y apartarlo de las elecciones del gremio. También afirmó que intervino «un operador con gente cercana en el Poder Judicial» y señaló que el secreto bancario se levantó en apenas 15 días.
Durante su exposición, repasó su trayectoria en ATE, la CTA Autónoma y SEROS desde 2003. Además, mencionó denuncias anteriores que, según dijo, fueron desestimadas: una suspensión en 2008, durante la gestión de Mario Das Neves; una causa por la marcha en Casa de Gobierno en 2018; y un conflicto en SEROS en 2024.
Su descargo sobre el patrimonio
Frente a los señalamientos de la Fiscalía sobre un presunto estilo de vida ostentoso, Quiroga calificó el proceso de «tendencioso» y defendió su vida cotidiana. Dijo que durante 25 años vivió en el barrio Malvinas Argentinas de Trelew, «no es un barrio residencial, no es San Benito ni Las Margaritas», y que recientemente se mudó a Rawson.
El tribunal prevé dar a conocer el veredicto en una audiencia el próximo miércoles 11.







