La jueza de Familia de Puerto Madryn, Mariela Panigadi, ordenó a una pareja que su hija de cuatro años retome la escolarización presencial. Los padres la habían retirado del jardín para educarla en casa con una plataforma internacional de homeschooling que no tenía aprobación ni acreditación oficial del Ministerio de Educación.
Panigadi recordó que la educación es obligatoria desde la sala de cuatro años hasta el final de la secundaria y que el Estado debe garantizar ese derecho. «Los padres pueden elegir la educación de sus hijos, pero en el marco de instituciones habilitadas por el Estado», sostuvo.
La magistrada indicó que la enseñanza domiciliaria se prevé para situaciones excepcionales, que deben ser acreditadas por los adultos. Entre las dificultades que atravesó la nena, mencionó que lloraba después de un cambio de docente. Para Panigadi, esa situación no justifica que deje de asistir a clases: consideró que pueden explorarse opciones como cambiarla de comisión o de establecimiento.
En una intervención radial, la jueza señaló que la escuela presencial ofrece más que contenidos: también favorece la socialización, la incorporación de límites y la convivencia democrática con pares que piensan distinto. «Se presume que la escolaridad presencial con niños de su edad es lo mejor para el niño», afirmó.
Sobre el trámite de la causa, explicó que se aplicó el principio del interés superior del niño. Agregó que la opinión de los menores debe ser escuchada por medio de equipos técnicos y de acuerdo con su madurez, aunque no necesariamente define la decisión judicial. En la segunda instancia, la nena dijo que había superado la dificultad inicial y que estaba feliz en su nueva sala.






