Las farmacias de Chubut que busquen vender cannabis medicinal deberán gestionar una licencia ante la Agencia Regulatoria del Cáñamo Industrial y del Cannabis Medicinal (Aricame).
La habilitación nacional se combinará con controles provinciales. El artículo 8 del decreto reglamentario de la ley Salomé dispone que las farmacias son los únicos establecimientos autorizados para comercializar estos productos. Para acceder, el paciente deberá presentar una receta médica, contar con un diagnóstico asentado en su historia clínica y estar inscripto en el registro provincial de usuarios.
El presidente del Colegio de Farmacéuticos, Eduardo Molina, sostuvo que la comercialización está destinada «absolutamente para cuestiones sanitarias» y descartó que se trate de un sistema de venta libre como el de Uruguay. También dijo que la reglamentación generó confusiones en algunas farmacias y relató que hubo pacientes que ofrecieron cogollos en los mostradores.
La fiscalización quedará en manos del Ministerio de Salud provincial y de organismos federales, entre ellos la ANMAT. El esquema apunta a combatir el mercado negro y las estafas vinculadas con aceites artesanales peligrosos. En la actualidad se comercializan algunos productos sin THC, como cremas con CBD y aceites elaborados por laboratorios de Buenos Aires. Para los psicotrópicos, los controles son más estrictos.
Molina advirtió que la ANMAT no reconoce las inflorescencias o flores como medicamentos terminados. Por eso, trasladarlas fuera de Chubut podría constituir un delito, ya que la jurisdicción de la ley Salomé termina fuera de la provincia.






