La causa contra un hombre acusado de crueldad animal, amenazas simples y lesiones leves agravadas por el vínculo, en un contexto de violencia de género, avanzará a juicio oral y público. La decisión se tomó durante una audiencia preliminar de control de acusación, con la participación de la fiscal María Bottini y la procuradora de fiscalía Cecilia Bagnato.
Los hechos que investiga el Ministerio Público Fiscal habrían ocurrido en enero de 2026, en la vivienda que el imputado compartía con su pareja. La acusación sostiene que el hombre maltrató y mató a una perra galga llamada “Puchi” para intimidar a la mujer y a sus tres hijos menores.
Los hechos investigados
Según la Fiscalía, el 13 de enero, durante una discusión en la que el imputado pretendía que la mujer y los niños se fueran de la casa, llevó a la perra al exterior y la ahorcó con un alambre de púa en la entrada, frente a los menores. En ese momento habría dicho que “iba a enseñar quién mandaba”. Después, habría obligado a su pareja a presenciar la escena y la amenazó con que “iba a terminar como la perra”. La acusación agrega que luego mutiló al animal cuando todavía estaba con vida y dejó el cuerpo en un pinar cercano.
La Fiscalía afirma que, al día siguiente, el hombre cortó la electricidad para impedir que se preparara el desayuno de los niños y golpeó a la mujer. Las lesiones fueron constatadas médicamente y habrían requerido entre 15 y 30 días de curación.
Entre las pruebas presentadas figuran el relato de la víctima, informes médicos forenses, información extraída del teléfono del imputado y peritajes del Servicio de Asistencia a la Víctima, que indicaron un nivel de riesgo alto. La Fiscalía sostuvo que, aunque el Código Penal no contempla expresamente el daño a animales como agravante en casos de violencia de género, su uso como instrumento de tortura psicológica y como “sujeto de derecho” debe considerarse al determinar una eventual pena.
La defensa oficial planteó que la muerte de la perra fue accidental: afirmó que se habría ahorcado con unos alambres después de pelearse con perros de la zona y que el imputado llevó el cuerpo al pinar para evitar que los niños lo vieran. También negó que hubiera agredido físicamente a la mujer y cuestionó la intensidad del vínculo afectivo con la mascota.
La resolución
La jueza dispuso que el caso sea debatido en un juicio oral y público ante un tribunal unipersonal. Además, sobreseyó al imputado por el hecho referido a la delgadez de una perra galga, al considerar que no había elementos suficientes para atribuirle responsabilidad.
La magistrada rechazó los planteos de nulidad de la defensa y excluyó un informe elaborado por una médica veterinaria. Sin embargo, admitió a la profesional como testigo por su intervención tras el hallazgo de “Puchi” sin vida en un pinar. El resto de la prueba ofrecida también fue aceptado.
La Oficina Judicial deberá sortear al juez que estará a cargo del debate y establecer la fecha del juicio.
