Un hombre fue condenado a diez años de prisión por el delito de “abuso sexual con acceso carnal, agravado por ser cometido por ser el padre de la víctima”, tras admitir su responsabilidad en un juicio abreviado.
El fiscal Carlos Díaz Mayer presentó el acuerdo durante una audiencia. Un juez lo homologó y dictó la sentencia. Para resguardar la identidad de la víctima, no se dieron a conocer los datos personales del condenado. El hombre renunció a los plazos procesales para empezar a cumplir la pena de inmediato.
Prevención y señales de alerta
El abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes constituye una vulneración de derechos y un problema de salud pública. Las estadísticas citadas en el material indican que afecta a una de cada tres personas en el mundo. También advierten que la mayoría de los casos involucra a personas conocidas y de confianza de la familia, una circunstancia que puede dificultar su detección temprana.
Entre las herramientas de prevención se mencionan la autonomía corporal y la educación sexual desde edades tempranas. El objetivo es que niñas y niños puedan reconocer situaciones de riesgo y comunicarse con personas adultas de confianza. El impacto del abuso puede extenderse hasta la adultez y afectar la salud física y mental; con tratamiento y seguimiento profesional, es posible superarlo.
Se considera abuso sexual infantil cualquier actividad sexual entre una persona adulta y un niño o una niña, o entre menores cuando hay una diferencia de poder, responsabilidad o desarrollo.
Autonomía corporal
Las recomendaciones plantean que la prevención comience en la primera infancia, antes de los tres años. La autonomía corporal implica enseñar que cada persona puede decidir sobre su propio cuerpo. Según el material, niñas y niños que tienen un sentido firme de ese derecho tendrían menos probabilidades de ser víctimas y más posibilidades de denunciar.
- Usar los nombres correctos: llamar a las partes del cuerpo por sus términos anatómicos, en lugar de usar apodos. Esto puede facilitar una comunicación clara y evitar que los genitales se traten como algo vergonzoso.
- Respetar el “No”: validar que puedan rechazar muestras de afecto físico, como abrazos o besos, incluso de familiares. Se pueden ofrecer alternativas, como chocar los cinco o saludar con la mano.
- Distinguir secretos y sorpresas: explicar que una sorpresa, como una fiesta, es temporal y agradable, mientras que no deben guardarse secretos que provoquen miedo o incomodidad.
- Identificar adultos de confianza: ayudarles a reconocer al menos tres personas adultas a quienes acudir si quien está a cargo de su cuidado no está disponible o es el origen de su malestar.
Seguridad en internet
El grooming es el contacto de una persona adulta con un niño, niña o adolescente mediante redes sociales, juegos en línea u otras plataformas digitales con fines sexuales. Puede incluir pedidos de imágenes íntimas o manipulación emocional.
Como medidas de seguridad, se recomienda configurar las cuentas como privadas y no compartir datos personales —como el teléfono, la dirección o la escuela— con desconocidos. También se aconseja recordar que un contacto en línea al que no se conoce en persona es un extraño. Ante un caso de grooming, es importante no borrar mensajes ni imágenes, porque pueden servir como prueba para una denuncia.
Cómo responder ante una revelación
La respuesta de las personas adultas puede influir en el proceso de recuperación. Las recomendaciones son creerle a la niña o al niño, transmitirle que está a salvo y escuchar sin interrumpir ni presionar para obtener detalles innecesarios. También indican que no se debe juzgar ni responsabilizar a la víctima por lo ocurrido.
Se aconseja no poner en duda la veracidad del relato, moralizar ni prometer que “será un secreto”, ya que la situación debe comunicarse a los organismos encargados de investigarla. Tampoco se recomienda confrontar por cuenta propia al presunto agresor: podría ponerse en riesgo la seguridad de la víctima y la investigación.
Quienes tengan conocimiento de un posible delito sexual contra un niño, niña o adolescente pueden comunicarse con el Ministerio Público Fiscal o la Comisaría de la Mujer para pedir asesoramiento. También se recomienda conservar las evidencias y buscar atención médica especializada de inmediato.
