La temporada 2025-2026 registró 112 casos positivos de hantavirus y 38 fallecimientos, una letalidad del 33,9%. Es la proporción más alta desde 2018 y supera en más de 12 puntos porcentuales los picos de períodos anteriores.
El 45% de los casos correspondió a personas sin vínculo con actividades agrícolas, de acuerdo con el último informe epidemiológico del Ministerio de Salud de la Nación. El dato refleja un desplazamiento del riesgo hacia zonas periurbanas y barrios periféricos.

También se observó un aumento de contagios entre personas que viven en viviendas precarias urbanas: representaron el 13% de los casos, mientras que en la temporada anterior no se había registrado ese perfil.
Los hombres reunieron el 81% de los diagnósticos y el grupo de 20 a 49 años concentró el 71% de las personas infectadas. Entre quienes fueron hospitalizados, el 68% necesitó atención en Unidades de Cuidados Intensivos y el 58% requirió respiración mecánica.
Transmisión interhumana
A comienzos de año, en Cerro Centinela, Chubut, se registró un clúster intrafamiliar: tres convivientes desarrollaron síntomas de manera secuencial. Alejandra Sandoval, jefa provincial de Zooantroponosis de la Secretaría de Salud de Chubut, indicó que fue una cadena de transmisión secundaria a partir de un caso índice. Luego de esos episodios, las autoridades provinciales reforzaron los protocolos.
«Hay un antes y un después de Epuyén, eso quedó claro para el hantavirus», sostuvo Sandoval al referirse a la evolución de los protocolos epidemiológicos.
El boletín nacional también mencionó un brote en Bariloche con sospecha de transmisión interhumana, un operativo en el crucero turístico MV Hondius tras su partida de Ushuaia y un caso detectado en Río Colorado, fuera de las zonas endémicas tradicionales.
Para las personas que estuvieron más de 30 minutos a menos de un metro de alguien con diagnóstico confirmado, se dispone aislamiento preventivo y seguimiento durante más de 30 días.
Medidas de prevención
La transmisión primaria se produce por vía ambiental, al inhalar aerosoles provenientes de excrementos y orina de roedores silvestres. Para trabajadores rurales y quienes realizan tareas de desmalezamiento, Salud indica el uso obligatorio de guantes, antiparras y barbijo, preferentemente N95. A quienes hacen actividades turísticas se les recomienda acampar en sitios habilitados y transitar por senderos señalizados.
Antes de reabrir viviendas o cabañas que permanecieron cerradas durante el invierno, se aconseja ventilar los ambientes, rociar las superficies con agua y lavandina antes de manipularlas y evitar barrer en seco para no levantar polvo contaminado.
Ante una fiebre persistente, que puede acompañarse de dolor de cabeza y dolores musculares, se recomienda consultar de inmediato a un médico e informar si durante las seis semanas previas se visitó la región cordillerana o se realizaron tareas rurales.






