A pocas horas de una protesta convocada por la Junta Interna de ATE frente al Hospital Garrahan, el Gobierno nacional negó las denuncias por desfinanciamiento, falta de insumos y reducción de la planta profesional.
Voceros oficiales sostuvieron que el reclamo tiene un objetivo partidario de cara al próximo año electoral. También afirmaron que, durante el último año, los salarios del personal tuvieron una recomposición global superior al 80%. Según plantearon, el ordenamiento fiscal y el saneamiento de las cuentas públicas permitieron destinar recursos a infraestructura, equipamiento y haberes, y no a la presión gremial.
Las fuentes gubernamentales cuestionaron la representatividad de la seccional de ATE en el hospital. Indicaron que tiene 380 afiliados, menos del 10% del personal, y sostuvieron que no puede hablar en nombre de todos los trabajadores.
El Ejecutivo también rechazó que esté congelado el ingreso de profesionales. Aseguró que las incorporaciones se realizan de acuerdo con las necesidades operativas y que el hospital mantiene una plantilla optimizada para garantizar la atención.
En relación con los cuestionamientos sobre el edificio y la disponibilidad de insumos médicos básicos, fuentes oficiales reconocieron que recibieron una infraestructura deteriorada tras décadas de desinversión, con equipamiento y mobiliario de más de 30 años de antigüedad. Afirmaron que la gestión trabaja para revertir esa situación y negaron faltantes de medicamentos o insumos esenciales. Además, aseguraron que todos los pacientes pediátricos reciben la asistencia y cobertura necesarias.







