Luiz Inácio Lula da Silva ganó este domingo la segunda vuelta presidencial en Brasil y consiguió un nuevo mandato. Revirtió así el resultado de la primera ronda, en la que había quedado detrás del senador opositor Flávio Bolsonaro.
Con el 99,97% de las mesas escrutadas, Lula obtuvo el 51,78% de los votos válidos, frente al 48,22% de Bolsonaro. El triunfo permitirá al Partido de los Trabajadores (PT) permanecer en el Palacio de Planalto hasta 2030. Lula es el primer candidato en la historia brasileña que revierte en un balotaje una desventaja de la primera vuelta.
La victoria le dará acceso a su cuarto mandato presidencial. Gobernó entre 2003 y 2006 y entre 2007 y 2010; regresó al poder en 2023 y comenzará el nuevo período en enero de 2027. En los 21 días de campaña posteriores a la primera vuelta, el oficialismo cambió de manera significativa su estrategia de comunicación para movilizar a sus bases y ampliar la participación en zonas clave.
La diferencia entre ambos candidatos superó los 4,3 millones de votos, equivalente a 3,52 puntos porcentuales. En 2022, Lula había derrotado a Jair Bolsonaro por 1,8 millones de sufragios, con el 50,90% frente al 49,10%.
El respaldo obtenido por Lula en el Nordeste y el Norte fue uno de los factores destacados del resultado. En los nueve estados nordestinos superó el 60% de los votos, mientras que Flávio Bolsonaro tuvo más apoyo en el Sur, el Sudeste y el Centro-Oeste. También hubo una menor abstención entre los brasileños que votaron desde el exterior, en Asia y Oceanía.
Durante la campaña, Lula puso el foco en reducir las desigualdades y la pobreza, además de defender la soberanía. Para el próximo período, entre los desafíos mencionados están el malestar por la inflación y el costo de vida, los reclamos de seguridad, las acusaciones de corrupción y el endeudamiento de las familias.
El presidente deberá gobernar con un Congreso de mayoría conservadora, que puede bloquear reformas de fondo, en un contexto de fuerte polarización política.

